jueves, 16 de octubre de 2008
Ser yo es lo mejor que hay,aunque a veces no es fácil.Hoy estaba llevando a Patri a su casa cuando por una calle le he dado con el coche a algo que me ha parecido un perrito de ésos pequeños a lo ratonero valenciano que estaba tumbado en mitad de la carretera.Lo he pasado entre las ruedas pero aún así se ve que se ha dado con la parte central del coche.He seguido mi camino a dejar a Patri a casa y al hacerlo he vuelto por ese mismo camino para ver al pobre animal.Al pasar por su lado,he visto que en realidad era un gato,y estaba ahi en medio tumbado,inválido.En ese momento me he acordado de una vez que estaba en Moncada y al parar en un semáforo,me asomé a la ventanilla y vi a mi lado a un gato recién atropellado.Estaba muerto,pero aún no lo sabía.Tenía el estómago aplastado,pero aún pataleaba y luchaba por seguir respirando,aunque con poco éxito.Cogí una piedra que tenía en el coche (no me preguntéis porqué tenía una piedra en el coche y no tendré que desviar la pregunta) que por cierto era el Renault 11 que llevaba yo cuando me saqué el carnet,salí y le aplasté la cabeza al gato.Esto puede parecer cruel,y quizás lo sea,pero lo hice para que el gato dejase de sufrir.Ya que no podía salvarle,al menos ahorrarle sufrimiento.Pues con ese pensamiento en mente,he seguido la carretera,he dado la vuelta en una rotonda y he ido cogiendo velocidad para hacer lo mismo que hice aquella vez.Pero cuál ha sido mi sorpresa cuando al pasar por encima del gato,éste se ha levantado y se ha puesto a correr como si no le hubiese pasado nada.Lo cierto es que me alegra que el gato esté bien,aunque si volviese a darse el caso,yo volvería a hacer lo mismo.Por cosas como ésas,ser uno mismo es lo mejor que puede haber.He hecho lo que me dictaba mi conciencia y he ayudado a un miau,todo a la vez.
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2 comentarios:
Suerte que sigue vivo
Vaya que si,yo pensaba que se había quedado Stephen Hawkings
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