viernes, 18 de septiembre de 2009
With ravenous hunger
Dado que ayer me corté el pelo,esta mañana me he pegado una duchaca para quitarme los pelacos que pudiesen quedar (y por higiene).Es curioso porque jamás me había parado a pensar lo que me gustan las toallas que no son suaves en absoluto,las que por momentos te recuerdan a las escarpias de un cepillo.Las arrastras por tu piel secándote y dejándote una simpática y reconfortante sensación que te recuerda a un osito con una gorra de béisbol conduciendo un coche de choque mientras te regalas los oídos con el lago de los cisnes de Tchaikovsky (no hagáis la broma con su nombre u os mataré con mis propias manos).Es bastante curioso toda esta concatenación de ideas que según el momento (o no) pueden tener relación (o no),pero el caso es que no me gustan nada esas toallas suaves que lo único que hacen es secarte a medias y luego dejarte perdido de pelos. Mola secarse,y mola aún más poder salir a la terraza y dejar que el viento y el aire finalicen la faena que la toalla ha empezado.En verano está bien,pero ahora que empieza a hacer más fresquito es la leche,sintiendo el frío recorrer toda tu piel ,aunque a veces toque agacharse un poco para esconder mis vergüenzas del ocasional viandante.Bah,me apetecía compartir mis pensamientos matutinos con vosotros.
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2 comentarios:
A mi también me dan un asco tremendo la toallas estas suaves que te dejan pelos y no secan.
LLevo meses diciéndole a mi madre que compre toallas de verdad.
No te preocupes,que te regalaré unas bien rugositas para que te puedas secar bien a gusto. Muerte a las toallas suaves!!
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