lunes, 7 de noviembre de 2011

Oderpenko y Tomi, mediocampo de garantías

Temazo de los Black Eyed Peas, llamado "Just can´t get enough". Me encanta. La putada es que dura menos de un minuto y que antes tienes que tragarte tres minutos de mierda que se ve que sería calentamiento o algo así y por error lo grabaron. Y pasando a cosas de esas que ocurren, voy a hablaros sobre mi Domingo. Ayer me sentí como una actriz porno en el momento culminante de su jornada laboral. Bueno, más concretamente, durante el momento culminante de la jornada laboral de alguno de sus compañeros de trabajo. Estaba esperando a girar con el coche, cuando pasa otro coche frente a mi pisando un charcazo tremendo y tirándome un chorreón de agua en el parabrisas que por unos momentos me hizo sentir sucio de una forma bastante extraña. Inquietante. Venía de ver el partido de fútbol de unos amigos donde habían acabado a ostias. Lo cierto es que fue un partidazo, pero el otro equipo les empató en el último minuto, se dijeron un par de tonterías y acto seguido estaba recorriéndome el campo porque cuatro del otro equipo estaban rodeando a uno de los nuestros que estaba en tierra. Lo saco de ahi, y cuando casi lo tengo fuera del campo me giro y nos persigue un chico noir sin camiseta secundado por tres del otro equipo, aparecieron de los nuestros y conseguí sacar a éste chico. Pasamos por el bar del campo de fútbol para que llamen a la policía y nos dicen que avisemos nosotros, que ellos no iban a hacer nada. Tras la lluvia de panes, llega la guardia civil, denuncias para arriba, denuncias para abajo, narices rotas, tios pateados en tierra y la posibilidad de ir a un bar a ver el Athletic - Barça en el horizonte. Calmados los ánimos, recordé que la vez anterior que me vi envuelto en una tangana futbolística también estaba con el amigo en cuestión. Y aquella ocasión también fue uno de los sucesos de mi vida que me hacen tener tan poca fe en la ciencia. Le pegaron una patada al hermano del chico que tenía a mi lado, y de repente el chico se teletransportó (no exagero) junto a su hermano. Tres ostias se tradujeron en tres tios en tierra, uno sin dientes, por cierto. Superada la admiración inicial por la plasticidad de tamaña entrada en escena, entré al campo, y realmente mi papel fue el mismo, coger al conflictivo, tranquilizarlo y sacarlo del campo como buenamente pude. Y eso me hace pensar. ¿Realmente soy un pacificador y un adalid de la calma? Sorprendentes revelaciones sobre las que seguramente no meditaré en absoluto, pues la moraleja la escuché una hora después del suceso, cuando mi amigo bajó del coche y su alma arrojó, lapidaria, una frase digna de perdurar y sobrevivir al bronce: "Si es negre, es que algo haurá fet". Outstanding. Bueno, realmente los mormones llevan años sosteniendo esa teoría, pero seguro que nunca han conseguido expresarla tan gloriosamente.

No hay comentarios:

 

Hit Counters
Electronics Discount Sales