jueves, 18 de noviembre de 2010
Le Corbusier. Un satánico declarado
"Menudo balón te he pasado,¿eh? / Ya te digo, si hubiésemos estado jugando a golf en vez de a fútbol 7, habría sido perfecto" Estas bellas palabras compartí con un compañero ayer en el entrenamiento, cuando el sujeto en cuestión ya me había convertido en un nihilista ruso declarado con sus acciones (y hablo de los destructivos, no de los que son buenas personas). Pero esto tan sólo es una introducción, pues hoy me he dado cuenta de una cosa. Todos teníamos claro el impacto de las drogas en nuestra sociedad, sólo hay que ver cómo están las cosas o ver la tele un rato, incluso en los anuncios (sobretodo en los anuncios), para darse cuenta de que las drogas mueven el mundo. Pero lo que yo personalmente había subestimado (quizá porque me toque tan de cerca) es el poder del alcohol. A su manera, más poderoso que las drogas, si es que puede ser posible. Me explicaré. Esta mañana estaba yo en el ambulatorio de mi pueblo, para ver qué pasa con mi gordura, y resulta que tengo al médico justo al lado de pediatría, premamás y cosas similares. Me presento en el lugar unos diez minutos antes de mi cita (cita que tenía a las 12:15) por si acaso, aunque no me ha servido de nada, porque hasta las 14:35 no me han llamado (mi pueblo es poderoso como él sólo), pero sí que me ha servido de algo mi laaaaaaaaaaaarga estancia. Me he pasado casi dos horas viendo el desfile de madres, premadres y tal y me he dado cuenta de que mucha de esa gente no habría sido madre si el alcohol no hubiese influenciado importantemente a algún pobre despistado. Por lo que podemos decir, sin temor a equivocarnos, que el alcohol es una parte importante en lo que venimos a denominar "perpetuación de la especie". Si, aburrirme es peligroso.
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1 comentario:
Jajaja, que esperas de ese pueblo? A ver si te puedo sacar ya de ahi
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