sábado, 6 de noviembre de 2010
Vergessen sie nicht Herr Niemand
El momento se acercaba a la medianoche, cuando una figura rompió la quietud del lugar. Los jóvenes estaban sentados en la terraza del bar cuando le vieron llegar, envuelto en una chaqueta azul y con un aspecto ciertamente desaliñado. Saludaron al recién llegado, quien les respondió con cierta indiferencia y entró al bar. Dentro del bar se encontraban el camarero en la barra sirviendo una manzanilla a su primo, cuatro jóvenes en la mesa al lado de la máquina tragaperras y un par de abueletes cada uno en su mesa tomando la última antes de dormir. Una camarera limpiaba las mesas vacias. De repente, entró el recién llegado y todas las miradas se posaron sobre él. Ignorando todo aquello que no fuese él mismo, se dirigió a la barra, donde fue recibido con cierta suspicacia, sobre todo al escuchar su pedido. Una simple botella de agua, pagada con un billete de 50 euros. Levanta suspicacias, desde luego, pues la botella cuesta más de un euro.¿Para qué querría la botella a ésas horas?¿Porqué paga con un billete tan grande?¿Acaso querría cambio?¿Y para qué, si es asi? Con la botella y las vueltas, y compartiendo sus oscuros designios únicamente consigo mismo, la figura abandona la zona envuelta en el misterio, tal y como llegó, dejando como sola huella de su paso un ligero poso de inquietud en los testigos de su visita al bar.
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2 comentarios:
El billete sería falso
Eso ya es problema de los del bar,jeje.
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