Ayer venía de jugar a fútbol y me crucé con un chico que es vecino mio. Creo que debe tener 17 o 18 años. Le saludé con un "Ey, qué tal?". Él hizo lo propio y me dijo un "Qué tal" también. Y yo soy de ésas personas desconsideradas que a veces les da por responder, y no tuve otra ocurrencia que decirle "Che, ma que has crecido, entre eso y yo que me encojo con los años, me voy a encerrar en casa!!". Es definitivo. Me he convertido en un abuelete cebolleta y gruñón. Bueno, no sé si cebolleta, pero como nunca he tenido claro a qué hace referencia, me lo apropio, pues me hace gracia. Pero claro, una mente inquisitorial ( por lo de inquisición, no por lo de razonadora y perseguidora de misterios) como la mía no podía dejar la cosa así, por lo que esta noche he tenido un presagio de mis últimos momentos de vida y de cómo serían mis últimas palabras:
- Arghhh, mueroooooo
- ¿Estás bien?
- Nooo, pero tengo una última confesión que hacer.
- Dinos.
- Realmente me gustaban mucho los Backstreet boys.
- No pasa nada, son un gran grupo y lo cierto es que tienen grandes canciones. No debes avergonzarte por ello.
- (suspiro). Eso no es todooo.
- ¿Tienes algo más que decir?
- ........también me gustaba Take that.
Inquietante, ¿no es cierto? Aparte de que no me queda nada claro de porqué para representar los estertores me he limitado a añadir oes como si fuesen uvas en nochevieja, la revelación de lo de Take that, que espero que no sea cierto. Eso sí que es afrontar demonios interiores, madre mía. Menudo escalofrío.
P.d: ¿Dirán los angloparlantes "What a shiver"? Porque estaría gracioso.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario