lunes, 15 de agosto de 2011

¿Que haces ahi sentado? - No, es que soy Osiris

Decididamente, recomiendo Escocia. Es un lugar precioso, desde Edimburgo hasta las tierras altas, y ahi tenemos a Glasgow como la excepción que confirma la regla. Glasgow es fea en niveles casi liverpoolianos, pero primero hablaré de Edimburgo. Es bonico hasta decir basta, y en él juega el Hibernian, un equipo que va de verde, color que me encanta. Además está llena de callejones que te hacen pensar que si fuese cualquier otro sitio, el lugar tendría una tasa de criminalidad del 92,4% en homicidios y atracos, pero como es un lugar civilizado, lo único que tiene son fantasmas. No en vano, en una de las calles principales hay un portal demoníaco, aunque te dicen que es un monumento a Walter Scott. Además, cada tres tiendas veías un cartel de "se busca empleado", por lo que me ha costado bastante volverme. Alojado estaba en la universidad al lado de una montaña que me costó mucho esfuerzo no subir y que se llamaba "el trono de Arturo". Vimos monumentos y nos lo pasamos bien, pues habían compañeros de viaje de toda clase y condición. El más grande de todos pasará a la historia como Hamilton, pues el hombre vio una señalización de un pueblo llamado Hamilton, y se pasó tres cuartos de hora repitiendo Hamilton sin cesar. El hombre estaba sentado detrás mio e iba cogido a mi asiento con el Hamilton en la boca sin parar. Y lo peor de todo es que no puedo decir que me metiese en el autobús del cotolengo del Padre Alegre por equivocación. El hombre me sonaba por intentar meter en el avión una maleta a la que le sobraban diez kilos. Grande Hamilton, claro que si. Tras la capital, pasamos por un par de castillos y valles donde se pegaron escoceses e ingleses, el valle de Culloden y allá donde William Wallace les cascó a los súbditos de la reina, aunque luego se vengarían haciéndole un Osiris (desmembrarlo y mandar cada parte a un lado) al pobre tras torturarlo copiosamente. La parte que más disfruté fue la de las tierras altas, por supuesto. Terreno, vacas, vacas peludas con flequillo, ovejitas, vistas, lagos y frio. Poco más se puede pedir a la vida, (concretamente sexo y fútbol) y es que Escocia mola. Inverness está chula, y allí vi cómo el Valencia perdía contra el Liverpool un partido (siniestro presagio de la fealdad de Glasgow), así como una gaviota luchar rabiosamente contra una caja, para luego dejarla en mitad de la carretera con la intención segura de provocar un accidente. Inverness es desde luego territorio gaviotil. Y la cruza un rio muy chulo.Aunque no nos quedamos en Inverness. Nos alejamos en un lugar llamado Strathpeffer o algo así, donde nos dieron una habitación sacada de una película de terror. No porque fuese mala, de hecho estaba bastante bien. Es sólo que había una puerta que se abría desde otro lugar (nunca supimos dónde), un armario que parecía un portal al otro mundo, un espejo de cuerpo entero frente a la cama para poder volver tranquilamente locos a los huéspedes y, como detalle final, una buhardilla. Si, como la de REC, la peli ésa de iojés. Desde ahi fuimos a la isla de Skye, a ver unos acantilados desde donde se veía el Atlántico, los Acandemores de Kilt, y es condenadamente impresionante. Daban ganas de tirarse. Pero el plato fuerte vino al dia siguiente, donde, flanqueado por frases como "Paula, no me muerdas!!", el niño psicópata, las ganas de partirle la cara a "El suéter" y guiado por un jugador de Rugby, di con mis huesos en el Lago Ness. Y no sólo eso, sino que además fui en barco por el lago, hasta el castillo cuácuá (o Urquart, como se ve que lo llamaban allí) y volver, pero ahi andábamos, encadenado para que no me pudiese arrojar al agua. Malditos. Me las pagaréis. Un lagaco con conexión al mar y al océano, de 40 km de largo, 1,5 de ancho y una profundidad de 250 metros con un agua más negra que Eto´o cuando llegó al mallorca y le gastaron la inocentada de llenarlo de brea y tirarle un saco lleno de plumones, tiene un monstruo por mis cojones. Y no sólo un monstruo. Tiene su propia familia y hasta alojamiento para el tio soltero que viene de vacaciones en septiembre porque nunca le tocan en agosto y le toca joderse, por eso viene con mala leche y se come a las ovejas que se acercan demasiado a la orilla. No fue el mismo día, pero también vi el castillo donde le cortan la cabeza a Sean Connery, y lo cierto es que fue el más bonico que vi, aunque una foca me impidió hacerme una foto ( surrealista pero cierto), por lo que me tocó hacer la foto con la foca a mi lado. Tras visitar las tierras altas, y de camino a Glasgow, hicimos noche en un pueblo llamado Juan de Garay, donde podías pasar la noche en la cárcel si querías. Puestos a elegir, decidimos que molaba más el hotel de cuatro estrellas, que dormir en la cárcel no es algo que quiera repetir si no tengo porqué. Allí ocurrió el famoso "Sueter, the final clash". Tras ello fuimos ya a Glasgow, a sufrir y padecer, para que así la vuelta a la rutina no fuese tan dolorosa. Volvimos a Rein Raus en avión y desde ahi a casa en bus, conducidos por un señor de Paiporta, creo. Como le caímos bien, el hombre decidió unilateralmente, en vez de entrar directamente en valencia, rodearla para entrar por la parte sur. "Es que yo estoy acostumbrado a entrar por ahi", "Tu a lo que estás acostumbrado es a ser gilipollas, porque si venimos por el norte, lo que menos sentido tiene es dar toda la vuelta y entrar por el otro lado". En definitiva, un bonito viaje, salvo Glasgow. Además, tienen una maza en el parlamento por si tienen que arrearle a algún corrupto!!! Aqui en lugar de eso a los corruptos les damos pensiones y cargos vitalicios, e inmunidad diplomática de paso. Me vull tornaaaaaaaaaaar!!!!!!!!!!

1 comentario:

Lunaem dijo...

Acuerdate del Gaviotas vs Cuervos que determinaba que ciudades se quedaba cada una.

 

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