Pues el caso es que ayer me pilló el chaparrón cerca del puerto, cruzando un puente. Agua salvaje y un viento hereje conjurados para tramársela a cualquiera que intentara conducir. Pero desafiando a los elementos, a la falta de visibilidad, a la lógica más elemental y con una ausencia del más mínimo sentido de conservación que haría que Eduardo Inda y sus razonamientos oligofrénicos se sintieran orgullosos, una motico apareció, espoleada por el pensamiento de que al día siguiente (esto es, cuando termine de escribir esto) tenía que hacer lentejas para comer. Si la moto vencía, al dia siguiente podría disfrutar de unas lentejas hechas por mi mano. En el escenario contrario, si la moto sucumbiera ( o sucumbiese) a alguno de los peligros que afrontaba, tendría que comer otra cosa, lo que podría ser positivo ( ¡YUM!¡Tallarines!) o no tanto (¿Menestra? Sabía que me tendría que haber quedado en ese puente), aunque lo cierto es que debo reconocer que mis lentejas están alto en mi lista, le gustan incluso a mi gato el mayor. Total, que sin correr mucho (o sea, aburrido), evitando otros coches y tal, la moto consiguió llegar a destino, aunque con su ocupante totalmente chopado y con los bolsillos tan llenos de agua que habría cabido un pez pequeño. Aunque esto tampoco es tan relevante, al fin y al cabo soy sagitario y ya se sabe, fuego y pasotismo son nuestros poderes. Tras el preceptivo cambio de pantalones, más que nada porque los tenía ultrachopados de agua, no por otra cosa, malpensados, pues a seguir con la lucha del reparto. El viento ya había dejado de molestar y la lluvia se empezaba a retirar, quitándole bastante epicidad a una noche que prometía bastante. Y es que no somos nada sin componente mítico.
P.d:¡Ala, es verdad, llovió un porrón! ¡Voy a ver si el coche se me ha limpiado!
P.d: "Habría cabido" la verdad es que me suena mal, pero creo que es más por ese maldito ministro Cavour que le gusta atormentarme en la vigilia......
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