miércoles, 29 de febrero de 2012
Estoy convencido de que por aqui tenía un paquete de pappas
La vida me ha enseñado que existen dos leyes inmutables. La primera es que contra más tiempo paso en Valencia, más posibilidades existen de que me encuentre con gente conocida, sea mi tio, sea el vecino que sale de negociar la compra de un motor para el agua. Y la segunda es que contra más tiempo pases en el agua, mayor es la probabilidad de que seas devorado por un tiburón. Al menos son leyes que se aplican a mi. Si, vale, puede que la segunda aún no haya ocurrido, pero porque soy una persona previsora, no por otra cosa, no os creáis, pues estoy plenamente convencido de su vigencia. Y el caso es que el otro dia llegaba in the night a casa cuando de repente te das cuenta de que hay dos ojos que te observan. Te giras para devolverles la mirada y de repente ves un tipo con cara de pan dentro de un coche, y de repente una cabeza con melena aparece desde su regazo y también te mira. Pues cosas como ésta te arrancan una sonrisa. Pero ya lo tenía yo olvidado cuando al dia siguiente iba con el coche y tres palomas estaban haciendo cosas de palomas en medio de la carretera. Tu estás tranquilo, pues películas como Misión Imposible te enseñan que a las palomas les gusta volar por delante de los vehículos y que no las pillas aunque quieras, pero conforme te acercas vas pensando "jo, cómo apuran", hasta que al final te toca dar volantazo para esquivarlas, y entonces es cuando pensé en el suceso anterior, y es que no hay que creerse todo lo que veas en las pelis. Pero la cuestión, aparte de mi desprecio por ayn rand (no merece mayúsculas), es que pasear por Valencia así medio ocioso me inspira. Me inspira hasta el punto de que para empaparme y disfrutar el ambiente, apago mi Mp3, me fijo en los detalles y sin tardanza un primer destello. Un tio da un volantazo para meterse en una calle haciendo una curva digna de Kobayashi y aún tiene los cojones de asomarse y llamar hijo de puta al hombre de atrás, a quien había cerrado de mala manera y obligado a pegar un frenazo interesante. Sólo habría faltado que hubiera insultado también a los pobres peatones que cruzaban por su paso de cebra y estuvo a punto de llevarse por delante. Pam. Y claro, si luego coges y te cruzas con un chino hablando sólo, quien sabe de si de fútbol, de dragones o de la telenovela del dia anterior, pues es el punto definitivo para saber que es un momento en el que tienes que volver a coger tu Mp3, buscar ésa canción concreta y ponerla a todo trapo: DANZA KUDUROOOOOOOO!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario